martes, 19 de abril de 2011


La anorexia empresarial

Hace unos días, hablando con un alto directivo de una gran firma del sector financiero me dijo: “lo malo de recortar costes es que llega un momento en el tocas hueso y corres el riesgo de que la compañía se quede anoréxica”. Me encantó esta expresión. Lo que quiso decir, con muy buen criterio, es que recortar costes puede ayudar a solventar determinados problemas, pero si te pasas, llega un punto en el que la compañía no tiene recursos para seguir funcionando.
El recorte de gastos es algo que no queda más remedio que hacer ante crisis como la que estamos viviendo, sin embargo, en palabras de este directivo “es más aconsejable la racionalización de costes que el simple recorte”.  Lo que las compañías se plantean, ahora más que nunca, es qué inversiones son necesarias, entendiendo por necesarias las importantes, no las urgentes. Otro alto directivo de una compañía del IBEX decía “una de las malas cosas de la contabilidad es que trata el marketing como un gasto y no como lo que es, una inversión. El que no vea que las acciones de negocio son una inversión se quedará fuera”. No puedo estar más de acuerdo.
El reto hoy es acertar en lo que recortamos. Muchas veces con poco se puede hacer mucho y marcar la diferencia. La diferenciación es hoy más importante que nunca.

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