jueves, 1 de diciembre de 2011

Banco Santander en una favela

Mientras que España las pasa canutas, el Banco Santander sigue abriendo mercados en países emergentes, y, entre estos, para las empresas españolas, quien está de moda es Brasil. No hay multinacional en este país que no quiera meter un mordisco al crecimiento brasileño. Santander ha sido el primer banco en abrir una sucursal bancaria en una favela, en este caso en Alemao.


Brasil está creciendo de una manera vertiginosa y el Santander, tercera entidad en ese país, no quiere quedarse atrás. En los últimos 7 años, 46 millones de personas (como toda la población española) han pasado de la clase baja a la clase media. Las previsiones de distintos organismos es que para 2014, otras 19 millones de personas sigan el mismo camino. Eso son perspectivas y no lo que vamos a ver en buena parte de Europa en 2012, aunque la vida es una carrera a largo plazo, y estoy convencido que veremos cambios bruscos y severísimos en esta nueva redistribución de la riqueza y el poder antes de que termine esta década. Sin embargo, los mercados son corto – placistas y lo que se lleva es pasear por Ipanema.

Los productos ofrecidos en esa sucursal están adaptados al perfil de cliente, como no podía ser de otra manera. El producto estrella es el micro crédito, con tickets medios de 400€. Lo que no sé es a qué tipos de interés, pero habiendo trabajado en el negocio subprime, me los imagino. De verdad deseo que las condiciones de vida de los habitantes de la favela de Alemao mejoren sustancialmente y que progresen y mucho en los próximos años. También deseo que el Santander ayude a muchos de sus clientes a convertir sus sueños en realidad, pero mucho me temo que cuando estalle la burbuja en Brasil - ¿Que cuál de ellas? Me refiero a la inmobiliaria, la tecnológica llegará justo después – este nuevo y más que novedoso punto de venta de uno de los mayores bancos del mundo verá como sus activos se deterioran a la velocidad de la luz (quizá les suene de la experiencia vivida en España), y el reducido tamaño de los principales de sus créditos no sea suficiente parapeto para detener lo que se les venga encima.

Quizá también esté siendo un aguafiestas y la fiesta no termine nunca es Brasil, es posible. Sea como fuere, le deseo lo mejor al Santander en su aventura brasileña. Estoy seguro que los años 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016 serán una verdadera gozada, así que, ¡que lo disfruten! Tengo la sensación de que, a partir de 2017 las cosas cambiarán y mucho, aunque, es posible que me equivoque. Buena suerte señor Botín: han hecho Vds. una campaña de branding fantástica, que en parte, es de lo se trataba. No sabe Vd. lo que me alegra ver empresas españolas comerse el mundo. ¡Suerte!

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