martes, 8 de abril de 2014

Adiós Citi, fue bonito mientras duró

Citi ha vendido finalmente su unidad de consumo en España, después de muchos rumores de venta desde el año 2008. Como antiguo trabajor de la entidad, y más de la unidad de consumo, me da mucha pena, pero me parece hasta cierto punto una decisión muy lógica. Banco Popular se ha quedado con sus 45 oficinas y, sobre todo, con una cartera de tarjetas de crédito de las más rentables e interesantes del país. 


Lo peor de todo es que llevo tiempo escuchando que Barclays también está pensando en levar anchas porque el negocio de la banca de consumo ya no es rentable en España. ¿Por qué? ¿Qué ha pasado para que un banco de consumo no gane dinero en España, con los súper bancos que tenemos? Los motivos son varios, y directamente ligados a la crisis económica, de la que aún no hemos terminado de salir:

1º.- El negocio hipotecario está acabado y parece que va a tardar en despegar.

2º.- Los créditos al consumo prácticamente han desaparecido y los préstamos personales, sales finance y tarjetas de crédito, si bien han estado peor, aún no se han recuperado como negocio

3º.- La tasa de morosidad está a unos niveles nunca vistos.

La solución que se le ha ocurrido a todos los bancos, y a la vez, pasa por:

  • Incluir servicios para subir las comisiones, es decir, que nos subirán las comisiones, porque de alguna parte hay que sacar.
  • Pymes: ahora surgen como la gran salvación, algo que es imposible se produzca porque ningún banco puede vivir de las pymes. Para poder hacer bien negocio con pymes, como banco, hay que tener una capilaridad enorme, es decir, muchas oficinas y muy bien distribuidas, algo que sólo lo grandes pueden decir, y hay que tener un departamento de riesgos acostumbrado a trabajar con este perfil de cliente, algo que no muchos bancos en España pueden decir.

El tema parece bastante claro, y lo hemos comentado antes, cada vez habrá menos bancos y más grandes. ¿Esto favorece la estabilidad de las economías? En absoluto, más bien todo lo contrario, cuando los bancos se hacen demasiado grandes para caer (“too big to fall”), generan unos enormes riesgos para la economía, como ha quedado patente con lo sucedido desde el año 2007.

Por último, me gustaría desear lo mejor a los empleados de Citi en esta absorción, sobre todo a los amigos que allí me quedan. En pocos meses quedará clara la situación, os deseo lo mejor. Mi enhorabuena al Banco Popular, porque se ha hecho con una magnífica cartera de tarjetas de crédito, y seguramente, a un precio más que interesante. Adiós Citi, fue bonito mientras duró.

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